Los demás avanzaron y él se quedó mirándome, para
luego acercarse a mí, agarrarme por la muñeca y llevarme a un
rincón de ese lugar.
Acercó su rostro al mío, pensé que me besaría, cerré
los ojos y entreabrí un poco mis labios
- ¿Qué haces? -rió- pareces un pez. - se burló
mientras esbozaba una sonrisa.
- ¿Y tú... qué haces tú? - respondí molesta, lo
miré avergonzada y me aparté un poco de él.
- Tranquila que no voy a hacerte nada- contestó
- ¿Qué quieres entonces..? - pregunté
- Solo vine a preguntarte.. - miró a ambos lados para
ver si venía alguien y procedió- ¿Le has contado a alguien lo que
pasó ayer? - preguntó preocupado y con una mirada seria.
- No.. Además nadie me creería - respondí
- Tienes razón.. - Apartó la mirada de mí para mirar
al suelo
Hubo un silencio incómodo por parte de los dos. Después
de unos segundos, Yesung volvió a mirar para comprobar que no venía
nadie y me miró a los ojos pensativo.
- ¿Qué ocurre? - pregunté confundida.
Sin pronunciar palabra, acercó su rostro al mío
rápidamente y comenzó a besarme de forma desesperada, yo solo me
dejé llevar.
Después de unos segundos intensos, paremos para tomar
aire y Yesung se quedó mirándome.
- No podemos hacerlo aquí.. Nos verán y puedes meterte
en problemas- le dije
- Tienes razón.. - tomó mi mano - ven comigo. -
propuso
De forma silenciosa, Yesung me llevó a una puerta
trasera que daba al exterior.
- ¿A dónde me llevas?- pregunté
- Te llevaré a mi apartamento.
Yo lo miré sorprendida y no sabía qué decir, solo lo
seguí. ¿Me iba a llevar a su casa? ¿Donde estaríamos solos él y
yo? ¿Será que iba a repetirse lo de ayer? No podía ser otra cosa.
Me llevó hasta un coche negro que había aparcado en un
llano, abrió la puerta del copiloto y me indicó que entrara. Me
metí en el coche, cerró la puerta y se metió rápidamente.
(↑ Ignora a la persona que hay detrás xD)
Puso el coche en marcha y se dirigió a algún lugar, no
tenía ni idea de a dónde, pero era junto a él y el lugar era lo
que menos me importaba.
- ¿No es muy arriesgado que vaya en el asiento de
copiloto? Podrán vernos y pensarán mal..
- No te preocupes, mi apartamento no queda muy lejos de
aquí, llegaremos enseguida. Si quieres puedes agacharte y... - hizo
una pausa y me miró.
Yo lo miré con cara sorprendida, quiso decir que...
Mientras tanto yo.... ¿eso?
- … y así no te verán - terminó
Yo lo miré y reí.
- ¿De qué te ríes? Si te quedas más tranquila así,
puedes hacerlo.. - apartó la mirada de mí para mirar al frente.
- Mejor así.. -reí nerviosa
- Qué rara eres niña.. -rió de medio lado- ya hemos
llegado.- anunció, efectivamente no estaba tan lejos de allí.
Aparcó el coche en una especie de garaje y fui tras él.
Nos subimos a un ascensor que conducía a la planta 8, salimos de él
y me llevó hacia el apartamento número 123. Sacó una especie de
tarjeta y abrió la puerta, era un departamento muy lujoso.
No estaba muy amueblada, solo veía un par de sillas, un
sofá y una televisión, ni siquiera había frigorífico en la
cocina.
Entremos dentro y cerró la puerta para luego acercarse
a mí lentamente, acorralarme contra la encimera de la cocina y
comenzar a besarme el cuello, dando pequeños bocados.
Comenzó a meter sus manos dentro de mi camiseta para
tocar mis pechos y a continuación las bajó para ponerlas en mi
trasero, alzarme y subirme encima de la encimera.
Seguimos entrelazando nuestras lenguas y comenzó a
quitar mi camiseta, yo le ayudé alzando mis brazos. Paso sus manos
por todo mi pecho sin parar de besarme, metiendo sus manos dentro de
mi sujetador y tocando mis pechos. Luego, bajó sus manos hasta mi
falda y metió sus manos por debajo de esta, tocando mi feminidad con
fuerza, yo solo suspiré.
Ahora me tocaba a mí, puse mis manos en su camiseta y
se la quité, dejando su torso al descubierto.
Puse mis manos al rededor de su cuello y comencé a
besarlo con intensidad. Yesung puso sus manos en mi trasero, me cogió
en brazos y me llevó hacia una habitación para luego dejarme caer
con cuidado en una cama de matrimonio que había.
Cuando me hubo tumbado en la cama, agarró mi falda y la
bajó junto a mis bragas para luego abrir mis piernas y lamer mi
feminidad.
Yo gemí y enseguida comenzó a meter uno de sus dedos
mientras observaba mi reacción y mordía su labio inferior.
Metía y sacaba su dedo cada vez más rápido hasta que
metió un segundo, después un tercero, yo solo suspiraba.
Después de un rato repitiendo la misma acción, subió
sus manos por mi pecho y las llevó a mi espalda para deshacerse de
mi sujetador y dejarme completamente desnuda. Me observó un segundo,
después comenzó a acariciar y besar mis pechos con intensidad.
No quería que fuera él el único que me diera placer,
así que me hice a un lado y me puse encima de su erección, la cual
estaba bastante dura. Comencé a torturarlo tocando su miembro a
través del pantalón, él solo me miraba y se mordía los labios con
fuerza. Empecé a desabrochar la correa que sostenía su pantalón y
bajé este poco a poco para luego lanzarlos a algún lugar de la
habitación. Yesung me miraba con deseo, estaba deseando que le diera
placer en ese mismo momento y así lo hice. Me dirigí a sus bóxers
y comencé a morderlo y lamerlo, justo por encima de su erección. A
continuación, los bajé para encontrarme cara a cara con eso a lo
que llamaban “yeyeconda”, la cual palpitaba por atención. Ahora
ambos estábamos completamente desnudos. Agarré su miembro con ambas
manos para comenzar a estimularlo haciendo movimientos de arriba a
abajo, Yesung comenzó a suspirar del placer, eso le encantaba.
Después, lo metí en mi boca y haciendo los mismos movimientos,
comencé a lamerlo como si de un helado se tratara. Yeye puso sus
manos en mi cabeza y empezó a suspirar con más fuerza, eso le
gustaba aún más que lo anterior.
Ahora, pasé mi lengua por esa enorme extensión,
recorriendo cada centímetro de esta y subí con con mi lengua por
todo su pecho, hasta llegar a su boca.
Coloqué mis manos a ambos lados de su cabeza para
apoyarme y puse mi feminidad junto a su miembro mientras lo miraba a
los ojos con una mirada pícara, él me la devolvía.
Agarré su miembro y lo puse en posición, para luego ir
metiéndolo poco a poco, era doloroso, demasiado grande para lo que
Yesung me había preparado. Cuando hubo entrado por completo, ambos
soltemos un suspiro y comencé a moverme lentamente.
Los movimientos eran lentos, me dolía demasiado. Yesung
puso su manos en mis caderas para ayudarme a subir y bajar, el dolor
incrementaba.
Una lágrima calló de mis ojos y recorrió mis mejillas
para desembocar en mi boca,
dolía, pero no podía parar, no ahora. Él estaba tan
metido en el placer que ni siquiera se percató del dolor que sentía,
Yesung ni siquiera sabía que él era el primero.. Me acababa de
quitar la virginidad.
CONTINUARÁ~

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