"ELF... ¿Por qué es que cuando las veo, mi corazón es incapaz de hablar y no puedo mostrar una sonrisa?"

viernes, 3 de enero de 2014

Capítulo 6


Los demás avanzaron y él se quedó mirándome, para luego acercarse a mí, agarrarme por la muñeca y llevarme a un rincón de ese lugar.
 
Acercó su rostro al mío, pensé que me besaría, cerré los ojos y entreabrí un poco mis labios

- ¿Qué haces? -rió- pareces un pez. - se burló mientras esbozaba una sonrisa.
 
 

- ¿Y tú... qué haces tú? - respondí molesta, lo miré avergonzada y me aparté un poco de él.


- Tranquila que no voy a hacerte nada- contestó


- ¿Qué quieres entonces..? - pregunté


- Solo vine a preguntarte.. - miró a ambos lados para ver si venía alguien y procedió- ¿Le has contado a alguien lo que pasó ayer? - preguntó preocupado y con una mirada seria.


- No.. Además nadie me creería - respondí


- Tienes razón.. - Apartó la mirada de mí para mirar al suelo


 
Hubo un silencio incómodo por parte de los dos. Después de unos segundos, Yesung volvió a mirar para comprobar que no venía nadie y me miró a los ojos pensativo.
- ¿Qué ocurre? - pregunté confundida.
 
 
Sin pronunciar palabra, acercó su rostro al mío rápidamente y comenzó a besarme de forma desesperada, yo solo me dejé llevar.
Después de unos segundos intensos, paremos para tomar aire y Yesung se quedó mirándome.
 
- No podemos hacerlo aquí.. Nos verán y puedes meterte en problemas- le dije
 
 
- Tienes razón.. - tomó mi mano - ven comigo. - propuso
 
De forma silenciosa, Yesung me llevó a una puerta trasera que daba al exterior.
 
- ¿A dónde me llevas?- pregunté
 
 
- Te llevaré a mi apartamento.
 
 
Yo lo miré sorprendida y no sabía qué decir, solo lo seguí. ¿Me iba a llevar a su casa? ¿Donde estaríamos solos él y yo? ¿Será que iba a repetirse lo de ayer? No podía ser otra cosa.

Me llevó hasta un coche negro que había aparcado en un llano, abrió la puerta del copiloto y me indicó que entrara. Me metí en el coche, cerró la puerta y se metió rápidamente.


                                      (↑ Ignora a la persona que hay detrás xD)
Puso el coche en marcha y se dirigió a algún lugar, no tenía ni idea de a dónde, pero era junto a él y el lugar era lo que menos me importaba.
 
 
- ¿No es muy arriesgado que vaya en el asiento de copiloto? Podrán vernos y pensarán mal..
 
- No te preocupes, mi apartamento no queda muy lejos de aquí, llegaremos enseguida. Si quieres puedes agacharte y... - hizo una pausa y me miró.
 
Yo lo miré con cara sorprendida, quiso decir que... Mientras tanto yo.... ¿eso?
 
- … y así no te verán - terminó
 
Yo lo miré y reí.
 
- ¿De qué te ríes? Si te quedas más tranquila así, puedes hacerlo.. - apartó la mirada de mí para mirar al frente.
 
- Mejor así.. -reí nerviosa
 
- Qué rara eres niña.. -rió de medio lado- ya hemos llegado.- anunció, efectivamente no estaba tan lejos de allí.
 
Aparcó el coche en una especie de garaje y fui tras él. Nos subimos a un ascensor que conducía a la planta 8, salimos de él y me llevó hacia el apartamento número 123. Sacó una especie de tarjeta y abrió la puerta, era un departamento muy lujoso.
No estaba muy amueblada, solo veía un par de sillas, un sofá y una televisión, ni siquiera había frigorífico en la cocina.
 
Entremos dentro y cerró la puerta para luego acercarse a mí lentamente, acorralarme contra la encimera de la cocina y comenzar a besarme el cuello, dando pequeños bocados.
Comenzó a meter sus manos dentro de mi camiseta para tocar mis pechos y a continuación las bajó para ponerlas en mi trasero, alzarme y subirme encima de la encimera.
Seguimos entrelazando nuestras lenguas y comenzó a quitar mi camiseta, yo le ayudé alzando mis brazos. Paso sus manos por todo mi pecho sin parar de besarme, metiendo sus manos dentro de mi sujetador y tocando mis pechos. Luego, bajó sus manos hasta mi falda y metió sus manos por debajo de esta, tocando mi feminidad con fuerza, yo solo suspiré.
Ahora me tocaba a mí, puse mis manos en su camiseta y se la quité, dejando su torso al descubierto.
 
Puse mis manos al rededor de su cuello y comencé a besarlo con intensidad. Yesung puso sus manos en mi trasero, me cogió en brazos y me llevó hacia una habitación para luego dejarme caer con cuidado en una cama de matrimonio que había.
 
 
Cuando me hubo tumbado en la cama, agarró mi falda y la bajó junto a mis bragas para luego abrir mis piernas y lamer mi feminidad.
Yo gemí y enseguida comenzó a meter uno de sus dedos mientras observaba mi reacción y mordía su labio inferior.
 
Metía y sacaba su dedo cada vez más rápido hasta que metió un segundo, después un tercero, yo solo suspiraba.
Después de un rato repitiendo la misma acción, subió sus manos por mi pecho y las llevó a mi espalda para deshacerse de mi sujetador y dejarme completamente desnuda. Me observó un segundo, después comenzó a acariciar y besar mis pechos con intensidad.
No quería que fuera él el único que me diera placer, así que me hice a un lado y me puse encima de su erección, la cual estaba bastante dura. Comencé a torturarlo tocando su miembro a través del pantalón, él solo me miraba y se mordía los labios con fuerza. Empecé a desabrochar la correa que sostenía su pantalón y bajé este poco a poco para luego lanzarlos a algún lugar de la habitación. Yesung me miraba con deseo, estaba deseando que le diera placer en ese mismo momento y así lo hice. Me dirigí a sus bóxers y comencé a morderlo y lamerlo, justo por encima de su erección. A continuación, los bajé para encontrarme cara a cara con eso a lo que llamaban “yeyeconda”, la cual palpitaba por atención. Ahora ambos estábamos completamente desnudos. Agarré su miembro con ambas manos para comenzar a estimularlo haciendo movimientos de arriba a abajo, Yesung comenzó a suspirar del placer, eso le encantaba. Después, lo metí en mi boca y haciendo los mismos movimientos, comencé a lamerlo como si de un helado se tratara. Yeye puso sus manos en mi cabeza y empezó a suspirar con más fuerza, eso le gustaba aún más que lo anterior.
Ahora, pasé mi lengua por esa enorme extensión, recorriendo cada centímetro de esta y subí con con mi lengua por todo su pecho, hasta llegar a su boca.
Coloqué mis manos a ambos lados de su cabeza para apoyarme y puse mi feminidad junto a su miembro mientras lo miraba a los ojos con una mirada pícara, él me la devolvía.
Agarré su miembro y lo puse en posición, para luego ir metiéndolo poco a poco, era doloroso, demasiado grande para lo que Yesung me había preparado. Cuando hubo entrado por completo, ambos soltemos un suspiro y comencé a moverme lentamente.
Los movimientos eran lentos, me dolía demasiado. Yesung puso su manos en mis caderas para ayudarme a subir y bajar, el dolor incrementaba.
Una lágrima calló de mis ojos y recorrió mis mejillas para desembocar en mi boca,
dolía, pero no podía parar, no ahora. Él estaba tan metido en el placer que ni siquiera se percató del dolor que sentía, Yesung ni siquiera sabía que él era el primero.. Me acababa de quitar la virginidad.

CONTINUARÁ~

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